Espiritualidad Mariana
Vivir una alianza de amor con María, Madre y Educadora, que nos lleva al corazón de Cristo y la Iglesia.
Un movimiento de fe, familia y misión al servicio de la Iglesia — una corriente de renovación espiritual que camina con María en el corazón de Santa Cruz de la Sierra.
El Movimiento de Schoenstatt llegó a Bolivia en 1974, iniciando en La Paz. En 1996, la Mater quiso hacerse presente también en Santa Cruz a través de la fe del matrimonio de Enzo Bagnoli y Ruthy Suárez.
En medio de una experiencia de dolor, encontraron consuelo en María. Desde México trajeron la imagen de la Virgen, que se convirtió en signo de esperanza para muchas familias cruceñas. Hoy, el Santuario en el Urubó es un lugar de encuentro con Dios y María, donde miles de personas renuevan su fe y esperanza.
Vivir una alianza de amor con María, Madre y Educadora, que nos lleva al corazón de Cristo y la Iglesia.
Una pedagogía del crecimiento humano y cristiano, que forma personalidades libres, firmes y apostólicas.
Familias, jóvenes y adultos que caminan juntos en fraternidad, hospitalidad y fe vivida.
Llevar la fe al mundo: la familia, el trabajo, la cultura y la sociedad, siendo fermento de Cristo.
La presencia del Movimiento en Santa Cruz de la Sierra reúne a jóvenes, familias, peregrinos y apóstoles en torno al Santuario. Cada rama vive la espiritualidad de Schoenstatt con identidad propia.
Jóvenes que buscan crecer como hombres libres, firmes y apostólicos a la luz de María.
Mujeres jóvenes construyendo una vida plena con Cristo, su Madre y la comunidad.
Matrimonios y familias que viven la alianza en el hogar: santuario doméstico.
Laicos consagrados y comunidades de vida entregados al servicio de la Iglesia.
Todo aquel que se acerca al Santuario y hace de Schoenstatt parte de su camino.
El Santuario es el corazón del Movimiento de Schoenstatt. Es un lugar de gracia, de oración silenciosa y de encuentro con María, Madre y Reina.
Aquí, familias y peregrinos renuevan cada día su Alianza de Amor con la Santísima Virgen, pidiendo las tres gracias del Santuario: el cobijamiento, la transformación interior y el envío apostólico.
Misas, encuentros, retiros y misiones que alimentan la fe de toda la comunidad a lo largo del año.
Schoenstatt cambió mi vida y mi forma de vivir la fe. Encontré un camino claro hacia Cristo, acompañada siempre por María.
Encontré una familia espiritual donde caminar con otros hermanos, crecer y descubrir que la fe se vive en comunidad.
El Santuario es mi refugio. Cada visita renueva mi alianza con la Madre y me devuelve la paz interior.
Como matrimonio, Schoenstatt nos dio herramientas para vivir nuestro hogar como santuario. Nos enseñó a rezar juntos.
Llegué como peregrino y encontré un hogar. Hoy sirvo con alegría en las misiones apostólicas.
Sea cual sea tu momento de vida, puedes integrarte al Movimiento. Visita el Santuario, súmate a una rama, o acompáñanos en una actividad abierta.
Nos alegra saber de ti. Cuéntanos quién eres y cómo te gustaría acercarte a la comunidad.